POR LOS SENDEROS DE SUS ANCESTROS

Los ensayos y textos aquí recogidos de Manuel Zapata Olivella (1920-2004), cubren desde artículos de periódicos regionales de la década del cuarenta, hasta conferencias de los años noventa. Zapata escribió en revistas como "Cromos", "Sábado", y sobre todo en "Letras Nacionales", órgano literario que fundó en 1965. Sus cuarenta y dos números aparecieron de modo intermitente a lo largo de veinte años. Antes de convertirse en libros, sus tesis fueron expuestas en esta variedad de artículos.
Su audaz corpus teórico abogó por la cultura de los de abajo, "de los analfabetos y semianalfabetos", como llamaba al ochenta por ciento de los colombianos que son el substrato de nuestra lieratura escrita. Demostró cómo la literatura nace en la conversación del boga, la letra deforme del niño, la copla del tiplero, la prédica del cura. Pensó la nación como un todo, integrado por fuerzas heterogéneas, donde afros y nativos juegan un papel central. Es valiosa su intuición acerca del papel de la espiritualidad africana en el porvenir del mundo. Lamenta que, mientras se admite el influjo de Grecia en la raíz de nuestra cultura, se soslaye el impacto emocional y religioso de Africa en la civilización contemporánea.
Alfonso Múnera, en el prólogo, destaca a Zapata como "miembro importante de ese conjunto de intelectuales caribeños y latinoamericanos que en los años cincuenta, sesenta y setenta construyeron el pensamiento poscolonial más rico en intuiciones, metáforas y reflexiones sobre nuestros destinos nacionales".

Los ensayos aquí recogidos, escritos por Manuel Zapata Olivella entre 1940 y 2000, cubren desde artículos de periódicos regionales de la década del cuarenta, hasta conferencias de los años noventa. Zapata escribió en revistas como Cromos, Sábado, y sobre todo en Letras Nacionales, órgano literario que fundó en 1965. Sus cuarenta y dos números aparecieron de modo intermitente a lo largo de veinte años. Antes de convertirse en libros, sus tesis fueron expuestas en esta variedad de artículos. Sus planteamientos pueden resultar familiares hoy, pero no eran comunes en aquellos años. Zapata es uno de los escritores colombianos más leídos y traducidos en el exterior, después de García Márquez, pero aún es poca la comprensión de sus dotes de ensayista, geniales intuiciones, análisis premonitorios, reflexiones y críticas tempranas al colonialismo cultural, y radical defensa de lo que englobó bajo el concepto de «nacionalismo literario». *

Su audaz corpus teórico abarcó también temas de folclor nacional, literatura, política, problemas sociales, racismo, discriminación y cultura de los de abajo, «de los analfabetos y semianalfabetos», como llamaba al 80* de los colombianos que a su juicio componen el substrato de nuestra literatura escrita. Zapata demostró cómo la literatura nace cotidianamente en la conversación del boga, la letra deforme del niño, la copla del tiplero, la prédica del cura. Pensó la nación como un todo, integrado por fuerzas creativas heterogéneas, en las que afros y nativos juegan un papel central. Es valiosa su intuición acerca del papel de la espiritualidad africana en el porvenir del mundo. Lamenta que mientras hay acuerdo en admitir el influjo de Grecia en la raíz de nuestra civilización, del racionalismo francés en el pensamiento contemporáneo, de la filosofía alemana en el dominio de la abstracción pura, de la praxis rusa en la revolución marxista mundial, se soslaya en cambio el impacto emocional y religioso de África en la civilización contemporánea. Alfonso Múnera, en la introducción, destaca a Zapata como, […] miembro importante de ese conjunto de intelectuales caribeños y latinoamericanos que en los años cincuenta, sesenta y setenta construyeron el pensamiento poscolonial más rico en intuiciones, metáforas y reflexiones sobre nuestros destinos nacionales.