NO GIVE UP MAN

De padres nativos, Hazel Robinson Abrahams nació en la isla de San Andrés, en 1935. En 1959, mientras trabajaba en la Caja Agraria, se dio a conocer cuando el diario El Espectador de Bogotá la llamó para escribir crónicas sobre el archipiélago en su Magazín Dominical. Durante un año publicó unas treinta –con un amplio despliegue fotográfico– sobre su ubicación exacta, sus diversos cayos, su idioma, las rutinas de la vida cotidiana, las tradiciones culturales de la población raizal, las fiestas, las costumbres y las creencias, los personajes destacados o pintorescos, la belleza natural, todo más allá de las imágenes estereotipadas del turismo. La joven demostró gran dominio del castellano y naturales dotes narrativas. Su matrimonio, cuatro hijos y viajes sucesivos al exterior frenaron la actividad periodística, pero contribuyeron a la gestación de la escritura de su primera novela publicada en 2002. Aquellas crónicas habían sido la semilla de su literatura, que se enriquecería luego con otras dos novelas.

Su matrimonio, cuatro hijos y sucesivos viajes al exterior frenaron la actividad periodística, pero contribuyeron a la gestación de su primera novela, publicada en 2002. Las crónicas habían sido la semilla de su literatura, que se enriquecerían con otras dos novelas. La autora manifiesta su intención de narrar el pasado ignorado de las islas. La acción sucede a mediados del siglo XIX, cuando fue abolida la esclavitud.
Narra una historia de amor que trasciende el plano individual para volverse símbolo del mestizaje como camino y representación colectiva de una región. Por ello ha sido considerada por la crítica como una novela fundacional. Cuenta historias a la manera clásica, siguiendo un orden líneal con narrador omnisciente y una preocupación: no dejar que el interés del lector decaiga.
El mismo título de la novela es una expresión que condensa la actitud de resistencia de los raizales: "No give up!, !No te rindas!". El prologuista Ariel Castillo Mier destaca el desenlace de la trama: "El triunfo, tras silenciosa batalla, de los esclavos a través de sus ritos y su idioma, sus cantos y plegarias y la lúcida defensa de una visión del mundo regida por el ritmo en la que se evidencian las huellas de la africanía, los valores culturales del mundo negro, sus relaciones con la naturaleza, la música, la comunicación con sus antepasados".
El libro se encuentra en español e ingles.

De entrada, la autora manifiesta su intención de narrar el pasado ignorado de las islas. La acción sucede a mediados del siglo xix, cuando fue abolida la esclavitud. Narra una historia de amor entre una náufraga europea y un mestizo raizal, unión que trasciende el plano individual para volverse símbolo del mestizaje como camino y representación colectiva de una región. En este sentido se considera una novela fundacional. Ajena a modas literarias, Robinson cuenta historias a la manera clásica, siguiendo un orden lineal con narrador omnisciente y con una preocupación: no dejar que el interés del lector decaiga. La novela es concebida musicalmente a partir de la reiteración de acciones y frases. Su título es una expresión que condensa la actitud de resistencia de los raizales: No Give Up Maan!, ¡No te rindas! El prologuista Ariel Castillo Mier destaca el desenlace de la trama: El triunfo, tras silenciosa batalla, de los esclavos a través de sus ritos y su idioma, sus cantos y plegarias y la lúcida defensa de una visión del mundo regida por el ritmo en la que se evidencian las huellas de la africanía, los valores culturales del mundo negro que se ponen de manifiesto a través de la vida en las relaciones con la naturaleza, la música, la comunicación con los espíritus de sus antepasados y por medio de ellos con sus dioses. *