LA BRUJA DE LAS MINAS
Gregorio Sánchez Gómez nació en Istmina, Chocó, en 1895 y murió en Cali en 1942. Se trasladó a esta ciudad donde ejerció como abogado y escribió una veintena de libros, entre los cuales se cuentan ocho novelas. Tuvo cargos oficiales locales y dirigió varios periódicos. En 1938 escribió "La bruja de las minas", fruto de su estadía en Marmato, ciudad caldense, también minera. Fue cercano a escritores como Emilio Cuervo Márquez, Simón Latino, José María Rivas Groot, José Asunción Silva, José Eustasio Rivera, Luis Enrique Osorio y León de Greiff. "La bruja de las minas" narra la contradicción entre las empresas mineras inglesas o americanas y el mundo de los negros, esclavizados en los socavones de oro. Se acerca a la cultura africana y mestiza de Marmato, similar a la de Istmina, con eficacia mayor que la de un sociólogo, antropólogo o historiador. Muestra cómo la explotación, el asesinato y la violencia no comenzaron en Colombian con el crimen de Jorge Eliecer Gaitán, pues eran vigentes en la década de los treinta.
El nombre de la obra se debe a que los mineros rechazaban a los médicos de la empresa, porque creen en los hechizos, los brebajes y las brujerías. El historiador Jairo Henry Arroyo Reina da cuenta en el prólogo del mundo en que sucede la novela: "Un contexto en el cual el ritmo del tiempo y la vida son definidos por la marimba y el tambor, los pasos del currulao y los desenfrenos del cuerpo desnudo. Contrasta con las racionalidades dominantes que han logrado definir el tiempo y disciplinar el cuerpo desde el eje de la producción".
gregorio sánchez gómez nació en 1895, en Istmina, Chocó, población eminentemente minera. Se trasladó a Cali, fue abogado y escribió una veintena de libros, entre los cuales se cuentan ocho novelas. Ejerció cargos oficiales locales y dirigió periódicos. En 1938 escribió La bruja de las minas, fruto de su estadía en Marmato, ciudad caldense, también minera. Su participación en la revista Novela Semanal logró acercarlo a escritores como Emilio Cuervo Márquez, Simón Latino, Bernardo Arias Trujillo, José María Rivas Groot, José Asunción Silva, José Eustasio Rivera, Luis Enrique Osorio y León de Greiff. Murió en 1942, siendo bibliotecario en la Biblioteca Municipal de Cali. *
La bruja de las minas narra la contradicción de los intereses de la empresa minera y el mundo de los trabajadores negros y esclavizados en los socavones de oro. Se acerca a la cultura africana y mestiza de Marmato con una eficacia mayor que la de un sociólogo, antropólogo o historiador. Al fin y al cabo las minas de la ciudad natal del autor, Istmina, también habían sido explotadas por compañías transnacionales inglesas y americanas, con la complicidad de los diferentes gobiernos de turno. Muestra cómo la explotación, el asesinato y la violencia no comenzaron en Colombia con el crimen de Jorge Eliécer Gaitán, pues eran vigentes en la década de los años treinta. El nombre de la obra se debe a que los mineros rechazan a los médicos de la empresa, porque creen en los hechizos, los brebajes y las brujerías. El historiador Jairo Henry Arroyo Reina da cuenta en el prólogo del mundo en el que sucede la novela: Un contexto en el cual el ritmo del tiempo y la vida son definidos por la marimba y el tambor, los pasos del currulao y los desenfrenos del cuerpo desnudo. Contrasta con las racionalidades dominantes que han logrado definir el tiempo y disciplinar el cuerpo desde el eje de la producción… El día sábado en el caserío, el domingo, día de mercado, el jolgorio de los negros y mulatos, el derrumbe y la muerte en las minas, el menosprecio por los gitanos y el conflicto de celos entre las mujeres que se disputan un varón son, entre otros, los hechos de la vida diaria que constituyen el relato novelesco. *