CUENTOS PARA DORMIR A ISABELLA
Cuentos para dormir a Isabella es el título de la colección de relatos infantiles de la tradición oral afropacífica colombiana. Fueron recogidos en un paciente y cuidadoso proceso por el investigador Baudilio Revelo y sus hijos Camilo y Carolina. Sus contadores son mineros, agricultores, cazadores, mareños o pescadores de mar, folcloristas, profesoras, vendedoras de frutas o maricos. La mayoría tiene entre ochenta y noventa años. Recurren al imaginaario africano de origen, pero narran en una estructura más cercana al cuento de hadas europeo o al relato maravilloso del Medio Oriente. Luego de sus luchas por la libertad en palenques, los bisabuelos yorubas aplicaron el bálsamo de estos cuentos para cicatrizar las heridas de años de dolor.
Contados y cantados, los alabaos, arrullos, adivinanzas, fábulas, mitos, chigualos, cantos de cuna, cachos, décimas, proverbios, guali, narraciones, visiones, rondas y cantos de bogas sembraron el Pacífico con floresta de voces. De la interacción con las narraciones de origen europeo, surgen géneros como los cuentos de hadas y personajes tales como príncipes y "príncipas", castillos, corceles y doncellas, que las nanas aprendían a hurtadillas. La temática de estos relatos infantiles es eminenteente zoológica, como advierte en la introducción Baudilio Revelo: "Los animales se llaman tío. Así nos deleitamos con el Tío León, que siempre vence al débil, pero pierde en la lucha contra el hombre. El Tío Tigre engañado por animales pequeños, por confiar en sus m+usculos y colmillos. Y el famoso Tío Conejo, el más hábil, prototipo de inteligencia, astucia, artimaña y sabiduría a falta de fuerzas, colmillos y garras".
Cuentos para dormir a Isabella es el título de la colección de relatos infantiles de la tradición oral afropacífica colombiana. Fueron recogidos en un paciente y cuidadoso proceso por el investigador Baudilio Revelo y sus hijos Camilo y Carolina. Sus contadores son mujeres y hombres de Buenaventura, Guapi, Timbiquí, El Charco y La Tola. La mayoría tiene entre ochenta y noventa años. Ellos son mineros, agricultores, cazadores, mareños o pescadores de mar. Ellas, folcloristas, profesoras, vendedoras de frutas o mariscos. Recurren al imaginario africano de origen, pero narran en una estructura cercana al cuento de hadas europeo o al relato maravilloso del Medio Oriente. Guardan su dicción propia, hacen una literatura con las características gestuales y teatrales propias de la oralidad. Luego de sus luchas por la libertad, en palenques, quilombos, cumbes y marrons los bisabuelos yorubas aplicaron el NOMOS guia afro 15may10 CORR VIVJOS.indd 62 5/15/10 5:17:58 PM manual introductorio biblioteca de literatura afrocolombiana 63 bálsamo de estos cuentos para cicatrizar las heridas de años de dolor. Contados y cantados, los alabaos, arrullos, adivinanzas, fábulas, mitos, chigualos, cantos de cuna, cachos, décimas, proverbios, guali, narraciones, visiones, rondas y cantos de bogas sembraron el Pacífico con floresta de voces. Estas narraciones presentan variaciones fonéticas, morfológicas, sintácticas y léxicas que enriquecen el castellano. De la interacción con las narraciones de origen europeo surgen géneros como los cuentos de hadas y personajes tales como reyes, príncipes y «príncipas», castillos, corceles y doncellas nacidas del fondo del mar, que las nanas aprendían a hurtadillas. Sencillos y comprensibles, estos cuentos se adornan con musicalidad gestual de manos, caderas, pies, boca vibrante. La temática de estos relatos infantiles es eminentemente zoológica, como advierte en la introducción Baudilio Revelo: Los animales, feroces, grandes y astutos se llaman tío. Así nos deleitamos con el Tío León, desafiante, que siempre vence al débil, pero en la lucha contra el hombre, pierde. El Tío Tigre engañado por animales pequeños, por confiar en sus músculos y colmillos. La Tía Zorra, acompañada por los amos de la selva, a quienes somete con su dañina dulzura. El Tío Anancio o Araña, la Tía Tortuga y el famoso Tío Conejo, el más hábil, prototipo de inteligencia, astucia, artimaña y sabiduría a falta de fuerzas, colmillos y garras. *