CIMARRÓN EN LA LLUVIA

Alfredo Vanín nación en 1950, en el poblado de Saija, sobre el río del mismo nombre, jurisdicción del municipio de Timbiquí, región pacífica caucana, entre la cordillera y el mar. Creció en la vecina Guapi, en Buenaventura y Cali. Ha sido profesor, periodista, investigador cultural, poeta, narrador y ensayista. Dirige talleres de formación literaria y es consultor en instituciones y organizaciones sociales. Varias veces ha sido condecorado, premiado e invitado a festivales y certámenes internacionales de poesía.
Los dos libros aquí de nuevo publicados son el primero y el último de su producción poética: "Cimarrón en la lluvia" de 1991 y "Jornadas del tahúr" de 2005. En ellos las palabras entregan un territorio de lluvia, vegetación desbordada y ríos de barro y fábula. Ofrecen un mundo de pueblos estancados donde los niños abandonan sus cuerpos desnudos sobre troncos salpicados, y los adultos viven con la piel húmeda y salada, en una incertidumbre absoluta que les viene de ancestros esclavizados. Los naipes y dados ciegos que distraen sus fatigas son una metáfora del azar al que le juegan la vida, el amor y la muerte en las tardes del bar.
He aquí la advertencia del prologuista Juan Diego Mejía: "El lector está a punto de escuchar una voz que habla por muchas otras voces. En breve, iniciará un recorrido por el mundo de un poeta que ha vivido con honestidad su búsqueda de los lazos invisibles que lo conectan con Alfredos de otros tiempos. Porque Vanín fue fiel a su pueblo y cantó lo que vio en su entorno".

alfredo vanín Nació en 1950 en el poblado de Saija, sobre el río del mismo nombre, jurisdicción del municipio de Timbiquí, región pacífica caucana, entre la cordillera y el mar. Creció en la vecina Guapi, en Buenaventura y en Cali. Ha sido profesor, periodista e investigador cultural. Como escritor, su obra abarca poesía, narrativa y ensayo. Dirige talleres de formación literaria y es consultor en instituciones y organizaciones sociales. Varias veces ha sido condecorado, premiado e invitado a festivales y certámenes internacionales de poesía. *

Los dos libros aquí de nuevo publicados son el primero y el último de su producción poética: Cimarrón en la lluvia de 1991 y Jornadas del tahúr de 2005. En ellos las palabras entregan un territorio de lluvia, vegetación desbordada y ríos de barro y fábula. Ofrecen un mundo de pueblos estancados donde los niños abandonan sus cuerpos desnudos sobre troncos salpicados, y los adultos viven con la piel húmeda y salada, en la incertidumbre absoluta que les viene de sus ancestros esclavizados. Entran en el espaciotiempo de la memoria ancestral de pueblos que asociaron la imagen de navíos europeos en el horizonte con el terror de la esclavitud. Narran un mar que también lleva y trae barcos de China y Japón, por el que viajan agazapados jóvenes que huyen de la pobreza en busca de una oportunidad en el norte. Los naipes y dados ciegos que distraen sus fatigas son una metáfora del azar al que le juegan la vida, el amor y la muerte en las tardes del bar. He aquí la advertencia del prologuista Juan Diego Mejía: Vanín va y viene del amor al recuerdo, del sueño a la certeza de que nada está seguro, porque a cada minuto la pesadilla puede regresar… El lector está a punto de escuchar una voz que habla por muchas otras voces. En breve, iniciará un recorrido por el mundo de un poeta que ha vivido con honestidad su búsqueda de los lazos invisibles que lo conectan con Alfredos de otros tiempos. Porque Vanín fue fiel a su pueblo y cantó lo que vio en su entorno. *