CANTOS POPULARES
Candelario Obeso nació en Mompox (1849) y murió en Bogotá (1884). En 1877 apareció "Cantos populares de mi tierra", su obra más representativa. En ella, Obeso valora y dignifica al boga a partir de sus referentes culturales, y otorga una dimensión más profunda a estas gentes y a su entorno. Domina las reglas del juego literario de su época, como se observa en "Secundino el zapatero", comedia en verso que describe las peripecias y tropiezos del arribismo social.
También se sirve del discurso republicano de la ciudadanía como herramienta para reclamar la igualdad social. Como lo anotan los prologuistas Javier Ortiz Cassiani y Lázaro Valdelamar Sarabia,
candelario obeso Nació en 1849, en Mompox, punto de enlace comercial entre la costa y el interior y escenario de recepción de las ideas en auge del siglo xix, donde se concentraba gran cantidad de bogas negros, zambos y mulatos, que impulsaban con su fuerza los champanes para el penoso ascenso y descenso del río Magdalena. Hijo natural de un abogado y una lavandera, a los diecisiete años viajó a Bogotá con una beca. Obtuvo el grado de maestro en la Universidad Nacional. Ejerció variados oficios, en constantes desplazamientos, y tradujo métodos para aprender inglés, francés e italiano. Desde 1873 aparecieron en la prensa nacional sus poemas, artículos, imitaciones y traducciones de poetas europeos. Gracias a la fuerza de su talento buscó ganarse un espacio en el panorama literario nacional. Falleció trágicamente en 1884. Es considerado uno de los precursores de la denominada poesía negra en Hispanoamérica. *
En 1877 apareció Cantos populares de mi tierra, su obra más representativa, en la que el escritor se distancia de la representación del boga hecha desde afuera, desde la visión blanca y andina que lo asimila al paisaje agreste. Obeso valora y dignifica al boga a partir de sus referentes culturales, y otorga una dimensión más profunda a estas gentes y a su entorno. Consciente del valor de la gramática como llave de entrada a la ciudad letrada, domina las reglas del juego literario de su época, como se observa en Secundino el zapatero, comedia en verso incluida en esta colección, la cual describe las peripecias y tropiezos del arribismo social. También se sirve del discurso republicano de la ciudadanía como herramienta para reclamar la igualdad social. Como lo anotan los prologuistas Javier Ortiz Cassiani y Lázaro Valdelamar Sarabia, […] aunque al incluir poemas suyos en antologías se le reconocía a Obeso cierto ingenio, en realidad nunca se consideró que él pudiera estar a la altura social y política de sus colegas blancos y mestizos; estos supieron encerrarlo en el papel exclusivo de representante de la raza negra, la «voz de su raza». En vida del escritor, y hasta muchísimo tiempo después de su muerte, esa mirada efectuó una suerte de exotización forzada. La crítica de la época terminó convirtiéndolo en un personaje exótico, tal como había hecho antes con los bogas. *